Por: Dra. María Paris-Marcano, Presidenta
Horizon Learning Group
La polarización política en Estados Unidos y Puerto Rico va creciendo a niveles impresionantes. Tendemos a pensar que esta situación afecta mayormente al ámbito gubernamental, sin embargo el impacto de este fenómeno se extiende a todo tipo de empresa: privada, gubernamental, sin fines de lucro y otras. Esta situación tiene un impacto profundo en la cultura organizacional, tanto en términos de las dinámicas internas, las relaciones laborales, así como en la proyección de la empresa al exterior. La polarización, tanto a nivel político como social, afecta la manera en que los empleados se relacionan entre sí, así como la percepción de los valores corporativos y cómo se manejan las diferencias en el lugar de trabajo.
La polarización política genera un clima de tensión y división que; cuando se lleva al ámbito laboral, puede generar agrios conflictos. En países como Estados Unidos y también en Puerto Rico, las discusiones sobre temas políticos pueden llegar a ser realmente intensas, lo que puede traducirse en desacuerdos entre colegas, afectando la armonía y cohesión en los equipos de trabajo.
En Puerto Rico, las discusiones sobre temas como derechos civiles, políticas migratorias, y asuntos económicos, se han mantenido últimamente en la discusión pública de manera más intensa. Esto se debe, en parte, al abrupto cambio de postura en los Estados Unidos sobre diversas políticas que afectan no solamente el ámbito social, sino que también al laboral. Nuestra Isla, por su relación política con los Estados Unidos, se ve directamente afectada por estos cambios. Las discusiones generadas por esta situación, cuando se trasladan al lugar de trabajo, pueden convertirse en un punto de fricción que puede tener como resultado el que se perciba un ambiente laboral tenso, donde los empleados no se sienten cómodos expresando sus opiniones o colaborando de manera efectiva. Esto tiene, sin duda, repercusiones económicas, toda vez que los conflictos internos pueden reducir la productividad y aumentar la rotación de personal.
Los líderes de recursos humanos deben estar preparados para gestionar los desacuerdos políticos entre los empleados y fomentar una cultura inclusiva y respetuosa. La polarización política puede afectar la forma en que los líderes abordan el liderazgo y la toma de decisiones en la empresa. ¿Cómo gestionar estos desacuerdos? Primero que todo, fomentando la neutralidad política. Los líderes deben tomar decisiones conscientes sobre cómo abordar el tema de la política en el lugar de trabajo desde una perspectiva de neutralidad. Si los líderes no gestionan la polarización adecuadamente, pueden percibirse como parciales o, peor aún; desinformados, lo que afectará su autoridad y la percepción de imparcialidad dentro del equipo.
Otra manera de manejar este tipo de desacuerdo es mediante la valoración y el reconocimiento de la diversidad ideológica, que es diferente a valorar la diversidad de opiniones ¿Por qué? Porque las opiniones suelen ser más cambiantes, pasajeras o menos intensas, pero las ideologías, particularmente las políticas, están sumamente arraigadas y se mantendrán por muchísimo más tiempo con las personas que una mera opinión sobre un tema particular. No valorar y reconocer la diversidad ideológica, puede generar un clima de desconfianza, especialmente si ciertos grupos ideológicos pueden ser percibidos como más favorecidos que otros. En este contexto, la cultura organizacional podría volverse fragmentada, donde los grupos dentro de la empresa se alinean según sus afinidades políticas, debilitando la unidad organizacional; en otras palabras, fomentar una cultura de “ellos contra nosotros”.
Para fomentar la neutralidad política y por consiguiente evitar la polarización, los líderes de la empresa deben dejar claro a los empleados que la empresa no apoyará a ningún partido político, movimiento, candidato o ideología. Los empleados deben entender que la empresa se centra en los intereses comerciales y no en el ámbito político. Otra forma de fomentar la neutralidad política es evitar a toda costa el uso de la plataforma de comunicación corporativa (correos electrónicos, redes sociales de la empresa, eventos corporativos, etc.) para emitir opiniones políticas. Los empleados de las organizaciones son una representación fiel y exacta de la sociedad. En la sociedad, como parte de un comportamiento perfectamente normal, cada cual se alinea de manera diferente en el ámbito político e ideológico, del lado que más acorde vaya con sus creencias, crianza, experiencias, etc. Por consiguiente, siendo los empleados de nuestra empresa una “micro sociedad” trabajando junta por fin común, tenemos que reconocer que traerán consigo a la empresa sus ideologías, las cuales debemos reconocer, y valorarlas. Veamos por último cómo la polarización política también puede afectar las estrategias de contratación y retención de talento. Las empresas que adoptan una postura política pública, ya sea en favor o en contra de ciertos temas, pueden verse más atractivas para ciertos grupos de candidatos y menos atractivas para otros. Mientras más evidente sea la polarización política a nivel corporativo, se podría afectar la marca de la empresa y por consiguiente su capacidad para atraer a los mejores talentos. ¿Por qué? Porque el mejor talento no se encuentra todo de un lado y del otro, sino que está disperso a través de toda la sociedad. Hay talento en todas las facciones ideológicas.
A nivel individual, la retención de empleados se dificulta cuando estos no se sienten representados por la postura política esbozada por la empresa. También pueden percibir discriminación debido a sus ideologías política y al final optar por dejar la organización, lo que afecta la retención de talento clave. Para manejar los efectos adversos que la polarización política representa, los líderes deben centrarse en crear una cultura de respeto, fomentar el diálogo inclusivo, y asegurarse de que la empresa se mantenga neutral en cuanto a las divisiones políticas internas. Al mismo tiempo, deben promover la igualdad de oportunidades y el respeto por todas las voces en el lugar de trabajo. Al final del día, todos tenemos un fin común, independientemente la diferencia de ideologías políticas: el éxito de la empresa.